El ángel de mi guarda
El ángel
de mi guarda
"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida".
(Proverbios 4:23)
El Ángel de mi Guarda
Desde el momento de la concepción, cuando aún no comprendemos el mundo que nos rodea, ya está ahí: silencioso, paciente, incondicional. No necesita alas visibles ni palabras sonoras para hacerse presente. Habita en los momentos de calma, en las decisiones acertadas, en los peligros evitados sin explicación, en los susurros del alma que nos invitan a elegir el bien.
Es esa presencia dulce que nos cuida cuando dormimos, que nos consuela cuando el corazón se siente solo, que intercede por nosotros en los días oscuros. No juzga, no se cansa, no se aleja. Su amor es tan fiel como la luz del amanecer, constante y sereno. A veces lo sentimos como un pensamiento repentino que nos guía, otras como una fuerza que nos detiene justo a tiempo.
Quizá nunca lo veamos con los ojos, pero lo reconocemos en el alma. Es ese amigo invisible que Dios nos regaló para que nunca caminemos solos. El ángel de la guarda es un lazo entre el cielo y la tierra, una promesa divina de que siempre hay alguien velando por nosotros, aun cuando creemos estar perdidos.
Y cuando la vida se vuelve incierta, basta una oración, una mirada al cielo, para recordar que estamos protegidos por un amor que no duerme.
Una manifestación de fe
Somos un matrimonio joven y, durante la espera de la llegada de nuestro primer bebé, nació en nosotros un deseo profundo: fomentar la devoción al ángel de la guarda.
Cada persona tiene un ángel de la guarda que la acompaña desde el primer instante de su existencia. Un ángel que nos cuida, nos guía, nos consuela, aunque muchas veces lo olvidemos.
Esta escultura es nuestro pequeño homenaje a esa verdad invisible. No queríamos solo representarla: queríamos transmitirla y que, al mirarla, algo se despierte en el corazón de quien la contemple.
Así nació este proyecto. “El ángel de mi guarda” no es una pieza decorativa; es una manifestación de fe. Porque no estamos solos. Nunca lo hemos estado. Y nos parece importante recordarlo en un mundo tan ruidoso, tan veloz y a veces tan desarraigado.
Este ángel protege y cuida a cada persona que necesite volver a confiar, volver a creer, volver a sentirse acompañado. Es por ello que queremos compartir una semilla de luz. Una invitación a redescubrir lo invisible. Una forma concreta de decir: “hay alguien velando por ti, aunque no lo veas”.
Elaborado con polvo de alabastro de máxima pureza, seleccionado para resultados impecables
Tanto la figura como el packaging han sido elaborados manualmente garantizando la exclusividad y el mimo de la figura.
Figura que pretende elevar una mirada al cielo y que ayude a agradecer al Señor el Ángel otorgado.